Deja que te cuente: No ser

viernes, 29 de mayo de 2015

No ser





Camina despacio, sin rumbo, sin ver. Arrastra melancolía en cada paso que se hacía cada vez más pesado. Con los ojos hundidos en los recuerdos que guarda el pasado. Suspiros cansados. Las caricias y besos de la mujer que ama. La risa de los niños jugando por la casa. Todo por lo que había vivido. Todo por lo que había luchado. Todo cuanto había soñado y había perdido.


Y se encontró en la calle, deambulando sin comprender. Con el pensamiento perdido en mil preguntas, se vio en el puente que cada mañana le lleva a su rutina. Y ahí se detuvo con lágrimas en los ojos. Saltó sin pensar.



Tras la caída, un fuerte dolor en las piernas, y su grito quebró la noche. No pensó en la altura que separaba las vías que cruzan bajo el improvisado trampolín. Con una carcajada desesperada, se burló de su suerte. Intentó ponerse en pie, arrepentido por lo absurdo de su estúpida imprudencia. El dolor, insoportable, amargó su risa.



Se apoyó sobre los codos y trató de arrastrarse. Creyó cambiada su suerte y soñó una nueva vida. Y entonces, una luz que le ciega. Un silbido impaciente y desesperado. Desahuciado, se giró a tiempo de ver como toneladas de metal se acercaban, sin tiempo para detenerse.




©Patricia Duboy


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