Deja que te cuente: julio 2015

viernes, 17 de julio de 2015

De todo un poco




En la vida aprendemos solo aquello que queremos aprender. De la misma forma que vemos, lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír. Somos egoístas, no lo podemos negar. Si algo va a hipotecar nuestra comodidad, miramos para otro lado y así, el problema ya no existe. Y las razones se convierten en excusas.

Si algo está mal, no hacemos nada. Un poco que yo haga no lo va a cambiar todo. Pensamos. Pero un poco que cambiemos, es un poco que mejoramos. Y esto, no lo pensamos. Como tampoco pensamos que un poco de muchos, es todo, para muchos pocos. Y poco a poco, se puede mejorar todo.

Pero si todos nos ocupamos de un mismo poco, quedará aún mucho que nunca tendrá su poco. Si todos hacemos un poco de lo mucho, lo mucho llegará a ser poco. Si cada uno tomamos algo para hacer de un poco, habrá mucho menos por hacer en todo. Si hacemos todo poco a poco, quizá así, alguna vez, deje de ser mucho. Porque si todos luchamos un poco, la lucha acabará por fin para muchos.

Si teniendo un punto de apoyo, Arquímedes movería el mundo. ¿Qué nos impide cambiar un poco todo, teniendo el apoyo de muchos?


© Patricia Duboy

viernes, 3 de julio de 2015

La singular realidad




Ella singular. 
En su cabeza comedias románticas que hacían a su corazón soñar.
Él, singular. 
Solo piensa en el placer que otro cuerpo le puede dar.
Él, 30 años. 
Nunca quiso ser plural, con promesas la sedujo. Es tan fácil de engañar.
Ella, 15 años. 
Sueña siempre su plural y enamorada de ese cuento, se deja llevar.
Ella, vive un sueño, de su mano, entre sus brazos y bajo sus sábanas 
sin pensar en lo que podría pasar.
Él, le sigue el juego. 
La manera más sencilla de obtener lo que quería.
Pasa el tiempo y en ella algo empieza a cambiar. 
Se descubre una nueva pluralidad.
Pasa el tiempo y en él, nada cambia. 
Nunca se ha sentido plural.
Ella, tiene miedo. 
No es su deseo lo que en su vientre está creciendo.
Él, destroza su sueño. 
Cuando supo lo que pasa, la abandonó sin remordimiento.
Ella, oculta su nueva pluralidad, despertó de ese sueño y conoció la realidad.
Él, de nuevo singular, lo último que le dijo; "no me vuelvas a llamar".
Ella, una noche clandestina, vuelve a ser singular.
Él, eterno singular. 
Actúa en otro cuento, ni siquiera su nombre recuerda ya.



©Patricia Duboy