Deja que te cuente: octubre 2015

miércoles, 7 de octubre de 2015

Copa y puro




Te recuerdo en ese butacón, con tu puro y tu copa de coñac en tus manos. Me sentaba en el suelo sobre la alfombra, con mis ojos muy abiertos para no perder ni un solo detalle de cada historia que me contabas. Me encantaban aquellas en las que acababas en un calabozo o esas otras con los grises corriendo tras de ti. Me hiciste creer que todo puede cambiar si luchamos. Me hiciste comprender que en la vida, es necesario ser fiel a aquello en lo que creemos. Me hiciste ser quien soy. Y sé que sonreías, cada vez que en las noticias escuchabas como unos activistas habían sido detenidos tras asaltar un laboratorio y sacar de allí a todos los animales, o porque encadenados en algún recinto habían tratado de evitar un sangriento festejo. Siempre fuiste de copa y puro tras la comida, costumbre que imitaste de tu padre. Siempre, una mujer de ideas claras, adelantada a su tiempo. Siempre en guerra contra todo lo que “debe” ser, solo porque alguien así lo decide. Siempre ganaste tus batallas, abuela. Todas salvo ésta. Mamá te aseguró que mi vuelo llegaría hoy y tu corazón, que ya no resistía más, ha guardado su último latido hasta que has podido verme entrar por la puerta. Tu puro y copa han caido sobre la alfombra donde me sentaba de niña. Donde ya no volveré a sentarme para escuchar tus historias.



©Patricia Duboy

viernes, 2 de octubre de 2015

Ahora que no estás




Ahora que no estás el frío se apodera de mí en estos días grises. Incluso la lluvia que golpea en mi ventana, me entristece más que nunca. Se acabaron los largos paseos en la tarde, apurando hasta los últimos minutos de luz. Te llevaste las risas y las ganas de salir y disfrutar cada segundo hasta bien avanzada la noche. Ya no despierto en la madrugada empapada en sudor, con las sabanas revueltas, reposando siempre en el suelo porque estorbaban. Maldito el tiempo que te aleja inexorable y me hace creer que llegará tu olvido y no regresarás. Mas no lloraré tu adiós, pues sé que volverás como las oscuras golondrinas de Bécquer. Y será el tiempo mismo quien te traiga de vuelta. Ahora que no estás, no imaginas cuanto te echo de menos, mi querido y caluroso verano.


©Patricia Duboy